viernes, 27 de enero de 2017

Sin miedo

Esto es una carta para todas esas personas que viven el día a día como una obligación, como un pasatiempo sin sentido, o incluso como un infierno.

Esta situación no es culpa vuestra. Esto no es algo que os merezcáis ni algo que os hayáis buscado, y lo más importante, no es algo a lo que haya que dar poca importancia porque haya gente que esté peor.

Tú eres tú, y vas a seguir siendo tú toda tu vida, tu bienestar es lo primero. Deja de compararte con el resto.

Anoche leí una imagen que decía "voy a terapia por mi enfermedad mental y no estoy avergonzada de ello". Por eso escribo esto, por todas las veces que he dicho que iba al médico cuando en realidad iba al psicólogo, por todas las veces que me preguntan por qué estuve ingresada y mi respuesta siempre es cambiar de tema, por todos los pensamientos que me he callado por miedo a lo que puedan pensar de mí. Por eso escribo esto, porque me he dado cuenta de que todo eso está mal

¿Por qué puedo decir que voy al médico porque me duele el pie y no porque no encuentro un motivo para levantarme por las mañanas? ¿Por qué puedo ir a que me miren la vista y no porque no soporto mirar un espejo?

Escribo esto porque quiero aportar mi pequeña semilla y acabar con el estigma. Porque quiero que sepáis que todos vosotros ahí fuera no estáis solos, que posiblemente la persona que se sienta dos filas más atrás en tu clase, al igual que tú, se está callando todos esos demonio, por miedo a lo que puedan pensar, por "no estar suficientemente enferma como para pedir ayuda"

Tonterías.

Pedid ayuda, pedid ayuda, pedid ayuda. 

Como persona que ha estado dos años en terapia, pasando por dos meses de ingreso hospitalario, sé lo que es estar ahí. Sé lo que es no querer salir de ellos, porque sí, estás triste y derrotado, pero te has acostumbrado y te has hecho a ello, y después de todo, no está tan mal. Te has amueblado un cuarto dentro de tu tristeza y aunque la cama sea de clavos has aprendido a dormir en ella. ¿Para qué salir si estás bien así?

Da miedo, ¿no? salir del cuarto. ¿Quién te asegura lo que habrá fuera? ¿Para qué vas a correr el peligro en lo desconocido si todo está organizado ahí dentro?

Te lo voy a decir. Porque no hay nada mejor que despertar feliz, abrir los ojos y no tener miedo, tener ganas. Porque no hay nada mejor que salir de la cama y no marearse al ponerte de pies. No hay nada mejor que caminar apreciando cada detalle, y no tapada hasta los ojos con los hombros encogidos. Nada mejor que ir a tomar algo espontáneamente sin pensar que has desayunado hace dos horas y que por ello hasta la hora de comer no puedes tomar nada más. No hay nada que explorar lo inexplorado, que una película con palomitas en una tarde helada. No hay nada mejor que sentir las manos de alguien en tu cuerpo sin pensar lo mucho que les debe de estar desagradando tu volumen. No hay nada mejor que leer un libro durante horas sin perder la concentración. Nada mejor que las reuniones familiares y las excursiones por el campo. Nada mejor que reír sin parar, hasta que falta el aire y duele la tripa. Bailar y sentir tu cuerpo sin odio ni asco, porque es lo que eres y es tu instrumento, tu arma, tu fuerte y tu casa.

No hay absolutamente nada, nada mejor que ir a la cama con ganas de despertar la mañana siguiente, y volver a vivir un día más por todos esos momentos que merecen la pena. Y te voy a dar una pista: No puedes hacer todo eso desde esa habitación.

Así que sal. Pide ayuda. Las cosas no cambian solas, y el futuro no debe de asustar. La vida es lo que tú quieras que sea, y puedes ser la persona que tú quieras ser. Todo esto es tuyo.

El camino es largo y difícil y claro que hay días e incluso semanas y meses en los que parece que no puedes más, pero esas pequeñas derrotas no eliminan todas tus victorias.

Llevo tres años caminando y aún me queda muchísimo por recorrer, pero es increíble lo mucho que he dejado atrás y me duele recordar todo por lo que pasé, pero he escrito esto para ayudar a acabar con el estigma y por ello tengo que añadir (por mucho que me cueste a veces) que estoy orgullosa de mí, de todo lo que he conseguido y de todo lo que conseguiré.

No estáis solos.